Con Quiño es afano

Temperley regaló el 1er tiempo y para colmo sobre el final Suárez se puso en ventaja, pero con otra actitud y un par de cambios, en la segunda parte el Cele lo dio vuelta con autoridad y con la contundencia de Quiñónez, que a los de Ezeiza ya los tiene de hijos.

De arranque el equipo de Temperley pareció no haber entendido lo trascendente que era este encuentro, y no por el rival, ya que lo de clásico se lo dejamos a ellos para que tengan algo con que entretenerse, sino porque Suárez es esta temporada un competidor directo por la permanencia, y los resultados de San Telmo y Los Andes obligaban a ganar para mantener las distancias en la tabla de abajo. Con el triunfo de esta tarde Temperley logró superar a Morón en los promedios, metiendo al Gallito en los padecimientos que venimos sufriendo desde el inicio del torneo. También se consiguió seguir delante de Los Andes por dos puntos; ampliar la brecha con Suárez a ocho y mantener los trece sobre San Telmo. De haber caído derrotado Temperley estaría en estos momentos por debajo de Morón y de Los Andes. Solo superando a Suárez por una unidad; a San Telmo y a Central Córdoba, por lo que una remontada, que aunque difícil no imposible, de los rosarinos que dividen por solo una temporada, rápidamente nos colocaría en zona de descenso directo.

Además el triunfo de esta tarde nos pone expectantes para el ingreso al cuadrangular final, del que quedamos a solo cuatro puntos y de haber perdido nos estaríamos despidiendo.

Decíamos que el equipo no pareció entender la importancia de este encuentro, porque la falta de actitud que se vio en la cancha durante el primer tiempo, fue por momentos insoportable. Temperley no llegó una vez al arco rival con peligro en los 45´ iniciales, y Suárez, aunque limitadísimo, obligó un par de atajadas de Crivelli y a que descolgara cantidad de centros. No fue mucho lo que insinuó la visita, pero de nuestra parte nada de nada. Minutos antes del entretiempo, distracciones en el fondo, posibilitaron a Tristán irse al descanso arriba en el marcador, que si bien no era del todo merecido, hizo sin dudas más que Temperley.

Para la segunda parte fue otro Temperley el que salió a la cancha. La entrada desde el arranque de Luís López por Fariña y minutos después de González por Campodónico, le dio movilidad arriba y generó más peligro que en todo el primer tiempo en pocos minutos. También se vio un claro cambio de actitud, seguramente debido a un merecido lavado de cabeza por parte del técnico en el entretiempo. Es de destacar el segundo tiempo de Gastón Aguirre, que sacó todo lo que se le cruzó por arriba en el área y que tuvo en un par de oportunidades la posibilidad de convertir su gol, y el de Manzanares, que subsanando su error en el gol de Tristán, volvió a complicar con sus subidas y su empuje. Solo con eso, Temperley comenzó a manejar el partido y a dominar al timorato Suárez, que se metió atrás sin empacho, haciendo tiempo en toda oportunidad que se le planteaba, con la esperanza de llevarse los tres puntazos que estaba consiguiendo, pero por el Beranger hoy asomó la justicia y además entre nuestros once lo teníamos a Cristian Quiñónez, que a Suárez, jugando para Temperley, ya podemos decir lo tiene de hijo. El primero de cabeza a los 25´ y el segundo, un golazo sobre el final, fusilando a Brun que nada pudo hacer.

En el balance general se llevó los tres puntos el que más hizo a lo largo de los 90´, aunque deja un sabor a preocupación el desempeño del primer tiempo, pero la solución está a la vista, que no es ni más ni menos que jugar y poner todo como se hizo en la segunda mitad.