La fiesta estuvo en la tribuna

Después de cinco años sin poder asistir de visitantes, casi dos mil gasoleros viajaron hasta Rosario para alentar a Temperley ante Central Córdoba. Sin dudas que la gran movilización de hinchas fue la nota de la fecha. El equipo empató sin goles.

Once micros; otro tanto de combis y muchísimos vehículos particulares, fueron los que arribaron en la tarde rosarina para acompañar a Temperley. Según las propias palabras de la gente del Charrúa, “ni Chacarita trajo a tantos”. Un orgullo el lo íntimo para todo hincha gasolero, que aunque todos saben de su grandeza, es lindo poder corroborala cada tanto y así seguir “gastando” en la redes sociales a los vecinos que se nos quieren equiparar con pocos argumentos y ninguna prueba.

Pero en Rosario se jugó al fútbol y Temperley se trajo empato sin goles y se trajo otro punto, que no es ni bueno ni malo por lo que ambos equipos brindaron en la cancha. Temperley manejó más tiempo y mejor la pelota, pero hasta los tres cuartos de cancha, pero alrededor del área contraria es donde las cosas todavía no funcionan. Son pocas las pelotas que llegan con claridad a Luís López y a Montenegro, cuando llegan esa jugada de más o ese segundo de tardanza, hacen que se pierdan en rebotes y despejes de la defensa rival.

El campo de juego no ayudó en nada ya que estaba muy desparejo, poceado, con el pasto alto y muy pesado, como pocas veces las pelotas jugadas por abajo, tomaban vida propia para hacer saltos inesperados y hasta desviar su trayectoria. Una de estas casi le cuesta el gol a Temperley, cuando Crivelli se tiró abajo para retener una pelota con su cuerpo, pero esta picó y lo salto con destino de gol, la suerte quiso que pegara en el palo y le quedara a Demaldé para despejar.

Como decíamos, el punto no es ni bueno ni malo, si bien Temperley buscó e hizo más, el Charrúa también tuvo sus momentos en el partido para abrir el marcador. Lo que se añora en estos empates, son los puntos perdidos en el Beranger ante Armenio y Almagro, donde dominando y llegando más, no se pudo marcar la diferencia en el resultado. De haber ganado esos encuentros este punto en Rosario no inquietaría.

Compartiendo el pensamiento del técnico, Temperley está mereciendo más de lo que se lleva, y de seguir por este camino, a la corta más que a la larga los resultados tienen que llegar. Por el momento no se pierde y no es poco. Esperemos que esta historia de merecer y no ligar se corte definitivamente el próximo martes ante Atlanta.

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