Los unos y los otros

*Por Hugo Delgado - Mientras en Avellaneda una multitud apoya a Cantero en su lucha contra los Barra, en Temperley la cada vez más aislada cd celeste convoca a los violentos y les pide que golpeen a quienes disienten sobre la forma de administrar al Club.

Miles de hinchas – socios del rojo de Avellaneda acompañaron a su presidente, jaqueado por amenazas de todo tipo de los violentos de siempre que llegaron incluso a realizar una amenaza de bomba al colegio de la institución.

Mientras tanto un video muestra, solo, en un café, semi escondido Antonio Morrone, presidente de facto del Club Temperley interpela a un desconocido interlocutor sobre la necesidad de golpear, descuartizar y otras delicadezas por el estilo a socios de Temperley que disienten con la forma de administrar la institución que encabeza formalmente su hijo y (según el mismo se encarga de decir en todos lados) en la práctica él mismo.

Morrone explica a quienes hay que golpear, pregunta como fue con un socio al que mandó a golpear, analiza ir a apretar a un socio a su comercio y señala con total cinismo que “el no puede hacerlo” por lo que dirán.

No son pocas las reflexiones que surgen ante este accionar que es llevado adelante por una dirigencia sin la estatura necesaria para el compromiso asumido y que ha elegido victimizarse desde un primer momento ante sus propias incapacidades.

¿Qué dirá la justicia ahora?
La justicia que aceptó ligeramente las acusaciones de esta misma comisión directiva, hoy claramente vinculada a los sectores a los que denunció por supuestas amenazas.

La misma justicia que le dio curso a denuncias de esta misma dirigencia contra socios vitalicios de la institución insospechados de violentos, iniciando causas contra ellos.

¿Qué dirá el COPROSEDE?
El COPROSEDE que suspendió la condición de localía al Club temperley por denuncias de esta misma comisión violenta de supuestos aprietes y supuestas amenazas privando a los socios e hinchas de presenciar los partidos de local de su equipo, espectáculo para el que miles pagan una cuota mensualmente por adelantado y cientos una platea anual en idénticas condiciones.

El mismo COPROSEDE que procedió con absoluta ligereza sin preocuparse por investigar la realidad o no de estas denuncias, y cuyo accionar lesionó profundamente la economía de la institución.

Es muy evidente que quienes conducen hoy en día el Club Temperley perdieron la brújula de la realidad. Tanto que en el mismo video, un Antonio Morrone en sus delirios mesiánicos se compara con nuestra presidenta Cristina Fernández sin notar, que al ejercer la presidencia del Club sin haber sido elegido por nadie solo podría compararse con otros mesiánicos delirantes como por ejemplo Leopoldo Fortunato Galtieri.

Pero a donde apuntamos al señalar que hanperdido definitivamente la brújula de la realidad. En una sociedad democrática como la que vivimos es la voluntad popular la que se expresa y la que debe ser respetada. Sin embargo tanto el presidente formal como el real han desoído en forma permanente la voz de los socios de quienes son solo mandatarios y han asumido el doble sol de mandatarios y mandantes, es decir, ya no cumplen una función por delegación de los socios, sino por propia decisión más allá de los intereses de la comunidad temperlina.

¿En qué respaldo esta afirmación?
En que permanentemente se ha buscado burlar la voluntad de los socios, que ya han votado en contra una rendición de cuentas y no solo no han vuelto a llamar a asamblea como corresponde hacerlo, sino que también vienen haciendo todo lo necesario para violentar los tiempos legales de realización de la misma como de todo tipo de asambleas.

Por todo lo expuesto y analizado, por esa forma de esconderse de la gente, temerle y a la vez despreciarla que demuestra la actual administración de Temperley en cada uno de sus actos; por esa forma cínica que emplea en su discurso para esconder la verdadera esencia de sus actos, por lo general autoritarios y antidemocráticos, como la reja instalada al comienzo de su gestión amparándose en una tan supuesta como inexistente directiva del COPROSEDE es que es realmente denigrante para la condición democrática de nuestra sociedad esta gestión.

Una gestión que ha violentado con nuestro medio, distinguiéndonos, varias leyes, por caso la denominada Ley De La Rúa contra la discriminación, al impedirnos ingresar a trabajar al campo de juego como hacíamos desde hace años, pero permitírselo a otros medios en las mismas condiciones que el nuestro y el artículo 14 Bis de la constitución Nacional que resguarda el derecho al trabajo.

Que ha ejercido persecución ideológica amenazando a nuestro distribuidor (Navarrito) si seguía haciéndolo; ordenando a la policía quitar a los hinchas nuestros ejemplares durante el cacheo; pretendiendo también impedir nuestro ingreso, no solo al campo sino también a la cancha.

Una gestión que se maneja de manera oscura, escondiendo las renuncias que se producen en su seno, lo que genera incertidumbre en los asociados; negando información sobre ingresos; negando los nombres de sus propios integrantes; ignorando el llamado a Asamblea solicitado por medio millar de socios y otros muchos ejemplos que podríamos seguir enumerando hasta que nos cansemos de escribir.

Pero allí no acaba la cosa, en ese mismo video se ve como el patrón de estancia, o dictador o como usted quiera llamarlo ordena a Ezequiel Biazón, miembro de la comisión directiva que le entregué camisetas, es decir patrimonio del Club, para entregárselas a su vez a otra persona con la que habla y a la que propone agredir a socios de la institución.

Grave, muy grave, si no fuera porque esto no es más que el resultado lógico que cualquier espectador imparcial y desapasionado podía haber previsto (y no tan imparcial, ni tan desapasionado también, sino pueden leer el ejemplar de Gambeta previo a las elecciones).

¿En qué me afirmo y afirmaba para decir esto antes y ahora?
En realidad es bastante simple. La gestión actual ponía como espejo la del hoy presidente de facto Antonio Morrone, que se escapó del Club cuatro meses antes de que este fuera a la quiebra. Pero allí no queda todo, su principal elemento político fue la denuncia anónima y el agravio y la injuria permanente a través, fundamentalmente de los foros partidarios, pero sin aportar jamás algún tipo de pruebas, ni llevar estas denuncias a la justicia.
Al momento de hablar de de política institucional, su cuasi único referente era decir que “eran lo nuevo”, haciendo así hincapié en el doble eje de descalificar todo lo otro por viejo, pero a la vez poniendo énfasis en que solo por ser nuevo debía resultar bueno (algo evidentemente falaz).
Otro caballito de batalla de mm fue que “no hacía política (porque este muchachito me recuerda tanto a otro mm, Mauricio Macri) descalificando, cosa que aún hoy hace, toda acción social y toda inquietud tildándola de política.
Mauro Morrone se negó en todo momento a confrontar ideas; negó entrevistas a todo periodista que no fuera empleado suyo y solo se dirigió a los socios a través de inexactas, aunque efectistas declaraciones, como por ejemplo “queremos un club de la familia” o “”después de las seis de la tarde el Club está desierto”.

En definitiva una historia conocida, la de desmovilizar para cometer todo tipo de acciones impopulares y retardar lo más posible la reacción de los afectados.

Para finalizar una reflexión: en todas las canchas que visitamos con Gambeta en los últimos meses nos preguntaron lo mismo “¿Cómo puede ser que todavía no los hayan cagado a trompadas?” palabra más, palabra menos.
La respuesta fue siempre más o menos la misma “en Temperley no se hacen las cosas así, los vamos a sacar con el estatuto”.
Esperemos, por el bien de Temperley, que haya llegado el momento.